SCHETTINI Cristiana

Expositor - Argentina

Email: crischettini@gmail.com

Doctora en Historia Social por la Universidad Estadual de Campinas. Profesora de la Universidad Nacional de San Martín e investigadora del CONICET. Autora del libro Que Tenhas Teu Corpo: uma história social da prostituição nas primeiras décadas do Rio de Janeiro republicano (Arquivo Nacional, 2006) y de diversos artículos sobre la relación entre trabajo sexual, marcos legales e historias conectadas en América del Sur.

Nombre y vestido de mujer. Mercado de entretenimiento, género y circulaciones transnacionales en el atlántico sudamericano, 1900-1920

Esta ponencia es resultado de la reunión de dos investigaciones individuales, que se entrelazaron en el marco del Laboratorio de Conexiones Atlánticas, un espacio creado recientemente por historiadores argentinos y brasileros. Esas dos investigaciones (una sobre los circuitos atlánticos del teatro de variedades, la otra sobre la circulación de prácticas delictivas entre el Río de la Plata y el Brasil) comparten tres puntos de indagación. En primer lugar, una apuesta por el atlántico sudamericano como escala de observación para comprender prácticas sociales que involucraban desplazamientos recurrentes entre Buenos Aires, Montevideo y diversas ciudades brasileras. En segundo lugar, un recorrido por las mismas series de fuentes documentales, en particular, las producidas por las policías de las capitales, como un prisma fundamental para estudiar esas conexiones transnacionales. Por última, una pregunta por los significados que diferentes sujetos atribuían a esas prácticas que atravesaban las fronteras de los países y que constituían formas de sobrevivencia situadas en los márgenes del trabajo y, muchas veces, de la ley.

De esta manera, el punto de confluencia es teórico y metodológico, pero también empírico: en la búsqueda de ladrones, estafadores, proxenetas, bailarines y cantantes de varieté que circulaban entre las ciudades del atlántico sudamericano, ambas investigaciones se depararon con prácticas de travestismo, que generaron importantes debates a comienzos del siglo XX. Tanto en los registros policiales sobre la actuación de ladrones viajeros, descuidistas, punguistas y cuenteros del tío, como en los registros médicos sobre los casos de “inversión sexual”, así como también en la elección del repertorio de los “imitadores de estrellas” dentro del dinámico escenario del teatro de variedades, encontramos a sujetos narrados como “hombres-mujer”: sujetos cuyo nombre jurídico era masculino, pero que decidían adoptar nombres sociales femeninos y vestimenta “como mujeres”. Estas prácticas denominadas –en la época– como “travestismo”, se enredaban en interlocuciones sociales y culturales que nos permiten rastrear algunos de los posibles significados de la identidad de género como performance pública.

El hecho de que muchos de estos sujetos adoptaran, como nombre social, seudónimos que remitían directamente a grandes artistas de varieté de comienzos de siglo, constituye todo un campo de interrogación, que se abre en las zonas grises entre el mercado transnacional del entremetimiento, la prostitución y el mundo delictivo. Desde una crónica del periodista argentino Juan José de Soiza Reilly (Ladrones vestidos de mujer, 1912) hasta numerosas notas en la prensa del Brasil y el Uruguay, esas vidas transgénero eran narradas como un campo de intersección entre el trabajo de la canzonetista de variedades, el heterogéneo universo prostibulario y el campo de acción de los ladrones profesionales. La estrategia de nombrarse y vestirse como mujer pasaba a formar parte de un amplio repertorio de recursos para adquirir un lugar en un dinámico mercado de entretenimientos a comienzos del siglo XX.

La criminalización y la persecución policial de esas identidades hizo que la circulación territorial de algunos de esos sujetos se intensificara siguiendo ya no solo la propia dinámica transnacional del mercado de entretenimientos, sino otros desplazamientos forzados por deportaciones. Las leyes de expulsión de extranjeros “indeseables” (sancionadas en Argentina y Brasil en la primera década del siglo XX) ocuparon, en ese sentido, un lugar primordial. Acusados de seducir hombres “desprevenidos” para robarles sus pertenencias, muchos de esos sujetos que trabajaban, alternadamente, en el mundo del teatro de variedades y en burdeles, fueron deportados hacia sus supuestas ciudades de origen, por no tener “domicilio fijo”, ni “ocupación decente” que justificara su permanencia en el país. Esas expulsiones serán el hilo que permitirá construir una historia posible de esas trayectorias de vida en el atlántico sudamericano.