SOLIZ URRUTIA Carmen

Expositor - Bolivia

Email: carmen.solizu@gmail.com

Docente en Historia de América Latina en la Universidad de Carolina del Norte en Charlotte, Estados Unidos. Obtuvo el doctorado en Historia de la Universidad de Nueva York en 2014. Su tesis de doctorado Campos en Revolución: Reforma Agraria en Bolivia, explora el rol que los colonos, comunarios, hacendados y autoridades estatales jugaron en la implementación del proceso de reforma agraria en casi dos décadas de disputas judiciales que siguieron después de la revolución nacional de 1952. Su investigación y enseñanza se concentran abarcan temas como formación del Estado, ciudadanía, política campesina, reforma agraria, movimientos sociales y revolución en América Latina.

La Revolución Nacional de 1952 y sus encrucijadas: de reforma laboral a la distribución de la tierra

La Revolución de 1952 en Bolivia es conocida internacionalmente por implementar la Reforma Agraria que consistió en la distribución de la tierra en manos de propietarios latifundistas a sus trabajadores conocidos con el nombre de colonos. El Movimiento Revolucionario Nacionalista (MNR), el partido que lideró la revolución, se vanaglorió de esta medida. Sin embargo, lo que no es conocido es que la redistribución de la propiedad no fue una de sus iniciativas políticas. El MNR abrazaba un proyecto modernizador para el área rural diferente: quería, simplemente regular las relaciones laborales en la hacienda. El MNR abogaba por el establecimiento de contratos laborales que regularan la relación entre hacendados y trabajadores (colonos). Este episodio, poco conocido de la revolución, fracasó a solo un año de su implementación debido a la intensa presión de los campesinos que se negaban a firmar y/o cumplir con los contratos. Este trabajo analiza las condiciones de estos contratos y las acciones de resistencia campesina durante este inicial periodo revolucionario que empujaron al MNR a dictar el afamado decreto de Reforma Agraria. Todo el proceso de la Reforma Agraria estaría así signado por la presión y las direcciones que los propios campesinos le darían de tal forma que estuvo lejos de ser una medida reformista.