TORRES SANTANA Ailynn

Expositor - Ecuador

Email: atorressantana@gmail.com

Dra(c) en Historia por FLACSO-Ecuador. Ha sido profesora de la Universidad de La Habana y de FLACSO e investigadora de instituciones de Cuba y Ecuador. Ha ganado premios y becas de investigación de CLACSO, FLACSO, Casa de las Américas. Cuenta con publicaciones en libros y revistas internacionales. Miembro de redes de investigación. 

Las reformas agrarias en el Ecuador y trabajo “libre”: rutas de cambio para pensar la historia latinoamericana

La ponencia, con especial atención a los mundos del trabajo, (des)anda dos rutas escasamente relacionadas: los estudios sobre las reformas agrarias en el Ecuador, y los debates en torno a la construcción del Estado en el periodo 1960-1979. 

En dicho lapso, los mundos del trabajo se modifican sustantivamente en una lucha contenciosa en la que participan el Estado desarrollista, las clases propietarias, actores internacionales ―como la Alianza para el Progreso, la Misión Andina, etc.― y las izquierdas partidista, sindicalista, étnica y de la iglesia de la Teología de la Liberación. El conjunto de las condiciones internas y externas del Ecuador, habilitó una trasformación radical de los modos en que se entendió y se reguló el trabajo, y en el lugar que ocupó este en el campo de la economía política y al interior de los dispositivos de dominación. Uno de los ejes más importantes de la lucha del periodo es, precisamente, la eliminación del trabajo precario en el agro y la universalización del trabajo “libre”, con el aniquilamiento del sistema de haciendas, sobre todo en la Sierra ecuatoriana. De ello se ocuparon, en primera instancia, las reformas agrarias en ese país andino; a su interior los mundos del trabajo ―en lo que ellos definen como campo ampliado de dominación política y reproducción de jerarquías étnicas, de clase y de género― tuvieron cambios sustantivos. 

“Desde arriba”, la eliminación del trabajo precario de la hacienda respondió a las necesidades del proyecto desarrollista que requirió de productores capitalistas ―en el caso de los programas estatales y de la facción terrateniente modernizadora― y recabó en la imposibilidad de que los propietarios continuaran reproduciendo los acuerdos consuetudinarios que había sostenido la hacienda, basada hasta el momento en regímenes de reciprocidad desigual ―donde los patrones entregaban tierras en calidad de huasipungo y los trabajadores reciprocaban con lealtad― no sin conflicto histórico. “Desde abajo”, el entramado de conflictos en torno al trabajo aludió, por una parte, a la lucha por la propiedad de la tierra como recurso básico que permitiera la reproducción de la vida y, por otro, a la lucha por salario y condiciones laborales que se atuvieran a las regulaciones sociojurídicas del Código del Trabajo ecuatoriano de 1938. Ese doble registro requiere analizarse con cuidado, pues no indica una demanda de universalización del trabajo “libre” capitalista, sino una disputa ampliada por la inclusión en la comunidad política en condiciones de paraigualdad: los sujetos rurales demandaban tierra, salario, igualdad política, educación acorde a sus necesidades, y un largo etcétera que involucra a todo el campo de los derechos de ciudadanía y que partía de una premisa visible en las fuentes: la búsqueda de autonomía e independencia material y política. 

Desde ahí, la ponencia reflexiona ―en base a fuentes provenientes de informes de gobierno, del sindicalismo de izquierda y otras organizaciones de ese signo― sobre las rutas por las cuales el proceso reformista agrario habilitó una disputa por el trabajo como espacio de producción de bienes para la nación, de reproducción de la vida y de lucha por los términos de la inclusión real de las clases populares rurales en la vida política. El análisis se produce, en lo específico, sobre los diferentes modos en que se entendió el trabajo “libre”, como núcleo de disputa de diferentes proyectos políticos para la nación. Para ello, se recaba en las nociones de trabajo, libertad y propiedad, fundamentales en la hora.